Martín Llaryora

Martín Llaryora

Gobernador de la Provincia de Córdoba (2023–actualidad). Ex intendente de la ciudad de Córdoba (2019–2023). Ex vicegobernador (2015–2019).
Peronismo cordobés / Tercera vía
Revisado el 4 de noviembre de 2026
Abogado y político cordobés, es el heredero del schiarettismo y actual gobernador de Córdoba. Su carrera comenzó como intendente de San Francisco; fue vicegobernador de Schiaretti (2015–2019) e intendente de la ciudad de Córdoba (2019–2023). En 2023 ganó la gobernación por un margen estrecho sobre Luis Juez. Representa la tercera vía peronista: alejado tanto del kirchnerismo como del PRO, con perfil de gestión, equilibrio fiscal y diálogo con sectores productivos. Su desafío es mantener la competitividad económica de Córdoba frente al ajuste nacional.
Qué cambió en la revisión del 4 de noviembre de 2026
TRAYECTORIA
1973Nace en San Francisco, Córdoba. Estudia abogacía en la Universidad Nacional de Córdoba.
2007Electo Concejal de San Francisco. Primer cargo público.
2011Electo intendente de San Francisco con el 38% de los votos. Inicia gestión de ocho años.
2015Electo vicegobernador de Córdoba en la fórmula de Juan Schiaretti.
2019Electo intendente de la ciudad de Córdoba.
2023-06Gana la gobernación de Córdoba por un margen estrecho sobre Luis Juez. Sucede a Schiaretti.
2023-12Asume como gobernador en un contexto nacional adverso (gobierno de Milei, ajuste fiscal).
2024Gestiona la crisis con la Nación por fondos coparticipables y obra pública. Mantiene el equilibrio fiscal provincial.
2025Integra Provincias Unidas, el frente de gobernadores que compitió en las legislativas de octubre.
CONTRADICCIONES
Peronismo cordobés vs. kirchnerismo
Llaryora es peronista pero mantiene distancia del kirchnerismo. Córdoba tiene una tradición peronista autónoma (desde la época de Juan Carlos Romero y José Manuel de la Sota). Sin embargo, esta distancia lo deja sin apoyo del principal espacio peronista nacional.
Evidencia: No integró el Frente de Todos. Elecciones 2023: Córdoba votó separada de UP. Críticas de Llaryora al gobierno nacional tanto de Alberto Fernández como de Milei.
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Equilibrio fiscal vs. reclamo de fondos
Llaryora pregona el equilibrio fiscal como seña de identidad de Córdoba. Pero al mismo tiempo reclama más fondos nacionales, en una combinación que algunos ven contradictoria: autonomía cuando conviene, asistencia cuando hace falta.
Evidencia: Córdoba orgullosa de su superávit fiscal. Reclamo de mayores transferencias coparticipables. Críticas al recorte de fondos discrecionales.
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Tercera vía vs. polarización
Llaryora intenta construir una tercera vía entre Milei y el kirchnerismo. Sin embargo, la polarización extrema de la política argentina hace que cualquier espacio intermedio corra riesgo de irrelevancia.
Evidencia: Intento de armar espacio 'provincialista' con otros gobernadores. Dificultad para instalar agenda nacional. Presión para alinearse con Milei o con el kirchnerismo.
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SCORECARD
Aciertos / Promesas cumplidas
  • Mantenimiento del equilibrio fiscal provincial en un contexto de ajuste nacional
  • Continuidad del modelo productivista cordobés (apoyo al campo, industria, agroindustria)
  • Autonomía política frente al kirchnerismo y al gobierno de Milei
  • Desarrollo de infraestructura vial y productiva (continuidad de rutas, parques industriales)
Deudas / Promesas incumplidas
  • Reforma política y modernización del Estado provincial (pendiente de avances significativos)
  • Mejora en indicadores de seguridad en la ciudad de Córdoba y el interior
  • Posicionamiento nacional como referente de la tercera vía (aún sin peso político nacional)
  • Reducción de la presión impositiva provincial (Córdoba mantiene ingresos brutos altos)
CRÍTICAS
Continuismo schiarettista

Juan Schiaretti gobernó Córdoba durante 16 años (con un intervalo de De la Sota). Su modelo de gestión —equilibrio fiscal, obra pública, perfil productivista, autonomía del kirchnerismo— fue exitoso electoral y económicamente. Llaryora fue vicegobernador de Schiaretti y su heredero natural.

El problema es que Llaryora no ha mostrado un perfil propio ni una agenda diferenciada. Su gobierno es una continuación del schiarettismo, con las mismas políticas, los mismos equipos y la misma estrategia. No hay innovación en gestión pública, no hay reformas estructurales, no hay una apuesta diferente.

Córdoba enfrenta desafíos que el schiarettismo no resolvió en 16 años: la seguridad en el Gran Córdoba (con tasas de homicidio que crecen), el transporte público colapsado, la calidad educativa estancada y el sistema de salud con tensiones. Llaryora no ha propuesto nada nuevo para estos problemas.

La continuidad tiene ventajas (previsibilidad, estabilidad), pero también riesgos: el desgaste del modelo, la falta de renovación de ideas, la dificultad para adaptarse a un contexto nacional que cambió drásticamente con la llegada de Milei.

Evidencia: Gabinete de Llaryora: mayoría de funcionarios del schiarettismo. Mismas políticas fiscales, educativas y productivas. Sin reformas estructurales en los primeros dos años de gestión.
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Fuerza: media-fuerte Área: política Tipo: falta de innovación
Respuesta esperada: Córdoba viene funcionando bien. No cambio lo que funciona. Mi gestión se basa en continuar lo bueno y mejorar lo que hace falta. No necesito inventar la pólvora.
Refutación: Lo que funcionó en la última década puede no funcionar en el nuevo contexto. Milei cambió las reglas de juego. Córdoba necesita respuestas nuevas para problemas nuevos. Llaryora no las está dando.
🛡 Esta crítica evitaEvidencia Anecdótica
🪤 Su defensa esperada cometeApelación al RidículoApelación a la Tradición
Relación con el gobierno nacional

La relación de Córdoba con el gobierno nacional de Milei ha sido errática. Por un lado, Llaryora reclama por los recortes de fondos coparticipables y la paralización de la obra pública nacional en la provincia. Por otro, no se ha sumado al bloque opositor kirchnerista y mantiene canales de diálogo con el Ejecutivo.

Esta ambigüedad puede ser una estrategia racional: Córdoba necesita fondos nacionales pero no quiere alinearse con un gobierno impopular en la provincia. Sin embargo, la falta de claridad genera incertidumbre sobre el posicionamiento político de Llaryora.

Mientras otros gobernadores peronistas (Jalil, Quintela, Kicillof) definieron su posición frente al gobierno nacional, Llaryora mantiene un perfil bajo y ambiguo. No es oficialista ni opositor. Está en un incómodo medio que puede dejarlo sin aliados en ambos lados.

El riesgo es que Llaryora quede aislado: demasiado crítico para Milei, demasiado moderado para el kirchnerismo. La tercera vía necesita dos carriles para circular. Si la polarización se intensifica, la tercera vía queda en la banquina.

Evidencia: Firmó el Pacto de Mayo en julio de 2024 y en 2025 integró Provincias Unidas, un frente de gobernadores distinto tanto de LLA como del peronismo kirchnerista.
Fuerza: media-fuerte Área: política Tipo: ambigüedad estratégica
Respuesta esperada: No soy kirchnerista ni mileísta. Soy cordobés. Defiendo los intereses de mi provincia, no los de un partido. Eso significa dialogar con todos y confrontar cuando sea necesario.
Refutación: Dialogar con todos es sensato, pero no define una estrategia política. La falta de posicionamiento claro puede ser confundida con oportunismo. En política, la ambigüedad prolongada se paga cara.
🛡 Esta crítica evitaHombre de Paja
Gestión de seguridad

Córdoba históricamente se consideró una provincia más segura que el conurbano bonaerense o Rosario. Pero los indicadores de seguridad han empeorado en los últimos años. La tasa de homicidios en la ciudad de Córdoba creció, los robos violentos aumentaron y el narcotráfico avanzó en barrios periféricos.

Llaryora heredó un sistema de seguridad provincial con problemas estructurales: la policía cordobesa tiene baja capacitación, el sistema penitenciario está sobrepoblado y la justicia provincial es lenta. No ha implementado una reforma integral.

El gobernador ha apostado por más tecnología (cámaras, alarmas) y más recursos, pero no por cambios en el modelo de gestión policial. La policía cordobesa sigue operando con los mismos esquemas de hace décadas.

La inseguridad no es un problema exclusivo de Córdoba, pero es un desafío que Llaryora no ha abordado con la profundidad necesaria. La percepción de inseguridad crece y la oposición lo utiliza como flanco débil.

Evidencia: La tasa de homicidios cayó a 2,4 cada 100.000 habitantes en 2025, la más baja de la serie, según el SNIC; en cambio, crecieron los delitos vinculados a drogas. El dato de homicidios contradice la tesis de la crítica.
Fuerza: media Área: seguridad Tipo: gestión insuficiente
Respuesta esperada: Invertimos en seguridad como nunca: más cámaras, más patrulleros, más policías. Los resultados no son inmediatos pero estamos en el camino correcto.
Refutación: Invertir más sin reformar el modelo de gestión no resuelve los problemas estructurales. Córdoba necesita una reforma policial integral, no solo más tecnología.
🛡 Esta crítica evitaEvidencia Anecdótica
Proyección nacional

Llaryora quiere ser una figura nacional, un referente de la tercera vía peronista. Pero su capital político es esencialmente cordobés. Fuera de Córdoba, su conocimiento es bajo. No tiene estructura partidaria en otras provincias ni alianzas consolidadas.

El peronismo cordobés tuvo peso nacional con De la Sota y Schiaretti en momentos específicos, pero nunca logró construir una alternativa nacional sólida. Llaryora enfrenta el mismo desafío: ¿cómo pasar de ser un buen gobernador cordobés a un referente político nacional?

El camino de la tercera vía es especialmente difícil en un contexto de polarización extrema. Milei captura el voto de derecha y el kirchnerismo el voto de izquierda. ¿Dónde está el espacio para una opción centrista peronista? En 2023, Schiaretti (predecesor de Llaryora) se presentó a presidente y obtuvo menos del 4% de los votos.

Llaryora puede construir su proyección nacional con gestión y resultados. Pero necesitará también una estrategia política, alianzas y un discurso que trascienda el interés provincial. Hasta ahora, no ha dado señales de tener ese plan.

Evidencia: Juan Schiaretti, referente de su espacio, sacó 6,58% en la elección presidencial de 2023, según el escrutinio definitivo.
Fuerza: media Área: política Tipo: limitación estratégica
Respuesta esperada: Construir desde la gestión es el camino. Córdoba es una vidriera. Si hacemos bien las cosas, el resto llegará. No tengo apuro.
Refutación: La gestión provincial es necesaria pero no suficiente. El salto a la política nacional requiere construcción política, alianzas y un discurso que conecte con problemáticas de todo el país. No hay señales de que Llaryora esté haciendo ese trabajo.
Presión impositiva

Córdoba se presenta como la provincia del trabajo, la producción y el campo. El discurso de Llaryora es de apoyo al sector productivo. Sin embargo, la presión tributaria provincial es una de las más altas del país, con Ingresos Brutos como principal impuesto distorsivo.

Las alícuotas de Ingresos Brutos en Córdoba son elevadas para sectores como el comercio, la industria y los servicios. Empresas cordobeses han denunciado que la presión fiscal provincial es un obstáculo para la competitividad frente a otras provincias.

Llaryora argumenta que necesita los recursos para mantener el equilibrio fiscal y la obra pública. Pero el equilibrio fiscal se logra también reduciendo el gasto, no solo aumentando impuestos. Córdoba tiene un Estado provincial grande y costoso.

El modelo cordobés de 'Estado presente, gasto eficiente' tiene un límite: cuando la presión tributaria ahoga a los sectores productivos, el modelo se vuelve contradictorio. Llaryora necesita demostrar que puede mantener las cuentas ordenadas sin asfixiar a los que producen.

Evidencia: Quejas del sector productivo por la presión de Ingresos Brutos (alícuotas y ranking provincial por verificar).
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Fuerza: media Área: economía Tipo: contradicción discurso/práctica
Respuesta esperada: Córdoba tiene presión tributaria alta porque presta servicios de calidad y mantiene la obra pública. Prefiero impuestos razonables a un Estado ausente.
Refutación: No se trata de elegir entre impuestos y Estado ausente. Se trata de eficiencia: ¿Córdoba podría gastar menos y mejor? La evidencia sugiere que sí, pero Llaryora no ha encarado la reforma del Estado provincial.
🪤 Su defensa esperada cometeFalso Dilema
VULNERABILIDADES
  • Percepción de continuismo sin agenda propia (sombra de Schiaretti demasiado larga)
  • Falta de definición en la relación con el gobierno nacional (ni oficialista ni opositor)
  • Deterioro de la seguridad en Córdoba sin reforma policial estructural
  • Presión impositiva provincial que contradice el discurso productivista
  • Bajo conocimiento y peso político fuera de Córdoba
  • Tercera vía sin espacio claro en un contexto de polarización