La re-reelección de Uñac no fue un error de cálculo: fue una decisión política consciente de forzar los límites de la Constitución provincial. Cuando la Corte Suprema lo inhabilitó, el peronismo local intentó parches legales que fracasaron uno tras otro. El resultado no fue solo la pérdida del poder, sino la desnudez de un sistema político que había sido diseñado a medida de una sola persona.
Uñac gobernó San Juan durante más de una década (como vicegobernador y luego gobernador) acumulando poder institucional, judicial y mediático. Cuando quiso extender ese poder más allá de lo permitido, chocó contra un límite que no pudo correr. No hubo autocrítica, no hubo plan B: hubo resistencia hasta el último día. Esa incapacidad de leer los límites institucionales no es un defecto menor en un sistema republicano.
San Juan es la provincia minera por excelencia, pero la gestión de Uñac en materia ambiental es contradictoria. Prometió 'minería con control social' pero los mecanismos de control son endebles: la Secretaría de Ambiente provincial tiene presupuesto reducido y depende políticamente del gobernador. Los proyectos en Valle del Cura (cobre) avanzan sin estudios de impacto acumulativo. El litio se promociona como 'minería verde' pero en San Juan implica consumo intensivo de agua en una zona desértica.
No se trata de estar a favor o en contra de la minería. Se trata de que Uñac vendió un modelo de desarrollo minero como la salvación de San Juan sin construir los controles ambientales que prometió. El lobby minero en la Legislatura provincial fue feroz, y las comunidades de Iglesia y Calingasta quedaron en el medio del debate sin respuestas claras.
El saldo de la gestión Uñac para el peronismo sanjuanino es magro. Pasó de controlar todos los poderes del Estado a perder la gobernación y quedar en la oposición sin un liderazgo claro. No formó sucesores, no construyó un partido con vida orgánica propia, y concentró tanto el poder que cuando él cayó, todo el esquema se derrumbó con él.
La derrota de 2024 no fue solo electoral: fue estructural. El peronismo sanjuanino no tiene cuadros técnicos, no tiene un discurso renovado y depende de la imagen de Uñac, que está judicialmente impedido de ser candidato. Ese vacío de poder no se llena en una elección. Uñac construyó un imperio personal, no un proyecto colectivo. Y los imperios personales, cuando caen, arrastran todo.